¿Qué es la Ecología Emocional?

La Ecología Emocional es el arte de gestionar, de manera sostenible, nuestro mundo emocional de forma que nuestra energía afectiva nos sirva para mejorar como personas, para aumentar la calidad de nuestras relaciones y para mejorar el mundo en que vivimos.

La Ecología Emocional ofrece un planteamiento nuevo, creativo y revolucionario en educación emocional, que trabaja al mismo tiempo aspectos educativos emocionales y medioambientales; y que apuesta por formar un nuevo modelo de persona: la persona emocionalmente ecológica.

La Ecología Emocional brinda conceptos y modelos de «Educación Emocional» que permiten dar respuesta a la prevención de algunos de los principales problemas que están afectando nuestras sociedades y que están presentes en todos los ecosistemas: familiar, social, educación, salud, organizaciones y empresas.

Partimos de que cuando mejora la persona todo lo que la rodea evoluciona. Así trabajamos para ayudar a poner en juego e incrementar las capacidades de cada persona para gestionar de forma adaptativa, sostenible y ecológica su mundo emocional.

 

La Ecología Emocional contribuye al bien personal y social mediante programas orientados

al desarrollo integral de la persona.

al desarrollo de la moral, ética y valores.

al desarrollo y promoción de la familia.

al desarrollo de una salud integral.

al desarrollo de una conciencia social.

al desarrollo de una conciencia ambiental.

al desarrollo del equilibrio, la armonía,
el bienestar y la creatividad.

 

Puntos Fundamentales
para una Mejor Visión del Mundo
Emocionalmente Ecológico

Sostenibilidad emocional

Un mundo interior y exterior emocionalmente más ecológico no se improvisa ni se encuentra hecho. Hay que tomar conciencia de que formamos parte de un ecosistema humano y natural, en el cual todos somos piezas importantes y que influimos en el conjunto. Nuestras acciones y nuestra pasividad tienen un impacto en el clima emocional global, haciendo que aumente el desequilibrio, el sufrimiento, la enfermedad y la destructividad, o el equilibrio, la armonía, el bienestar y la creatividad.

Somos responsables de la persona que somos y corresponsables del mundo que tenemos. Apostar por la sostenibilidad emocional es ser inteligente. Hay que reducir el nivel de tóxicos que emanamos, reutilizar y reciclar capacidades y habilidades adormecidas, y reparar heridas para conseguir la armonía.

 

Para tener una vida emocionalmente sostenible es necesario trabajar las cuatro R:

Reducir Reducir
contaminantes emocionales
Reciclar Reciclar
recursos y emociones
Recuperar Recuperar
la armonía
Reutilizar Reparar
la ofensa