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Article – El Ventrílocuo y las Posverdades Emocionales

Un día, – dice el ventrílocuo -, me di cuenta de que mi muñeco me tenía atrapado y que yo
no era libre. Él había tomado las riendas de mi relato. Cuando decidí liberarme, el muñeco
quedó supeditado a mi voz. Hoy vivo atento para que él no tome otra vez el mando.  Soler&Conangla

Post-verdad emocional

Decía Carl Gustav Jung: Tu visión devendrá más clara solamente cuando mires dentro de tu corazón… aquel que mira afuera, sueña. Quien mira en su interior, despierta.

Nos preguntamos el por qué de esta post-verdad social. Y no podemos dejar de aplicar una de las ideas-fuerza que plantea nuestro modelo de Ecología Emocional: “Tal y como somos
nosotros, así es el mundo”. Lo que sucede afuera es el reflejo de lo que nos ocurre por dentro. Vamos a hacer, pues, un paralelismo entre el fenómeno de post-verdad social que padecemos y, lo que vamos a denominar hipotéticamente, nuestra “post-verdad emocional”.

Así veremos que cada uno de nosotros es “multitud” por dentro. Que nos habitan muchas voces que quieren explicar “su verdad”. Que a veces enmudecemos algunas de ellas porque su explicación no encaja con la simplificación que hacemos de nuestro relato. Que podemos movernos más por instrucciones automáticas generadas por determinadas
creencias que por una reflexión ética y por la búsqueda de veracidad. Que nos autoengañamos a nosotros mismos para evitar el sufrimiento que algunas verdades
pueden ocasionarnos y para evitar que resquebrajen nuestra coraza de protección.

Mediante una metáfora: la del ventrílocuo y sus muñecos, navegaremos por nuestro mar interior y nos daremos cuenta de que cada muñeco representa un personaje que tiene algo que
decirnos. Podar, esconder su verdad o quedarnos sólo con la de uno de ellos, va a generar una post-verdad emocional que nos alejará de nuestra coherencia y, por lo tanto, de nuestro
bienestar y salud.

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